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La pandemia agravó las deficiencias en la gestión de riesgos laborales

El sindicato exige un Plan de choque contra la siniestralidad laboral, acabar con la precariedad del mercado de trabajo, derogar las reformas laborales y abrir una mesa de diálogo social en materia de siniestralidad para paliar la lacra social que suponen los accidentes laborales.

020919 paro precario ugtUGT siempre lleva a cabo un atento seguimiento de los datos de siniestralidad laboral para identificar y aplacar los problemas estructurales que afectan a los sectores o colectivos que sufren esta lacra de manera continua. Como parte de este esfuerzo, ha analizado los datos correspondientes al año 2020 facilitados por el Ministerio de Trabajo y Economía Social, que, una vez más, confirman la urgencia de las propuestas y exigencias del sindicato en materia de prevención de riesgos laborales.

La organización sindical señala que, pese al contexto de pandemia (parón de la actividad empresarial, confinamiento, etc.), se ha producido un aumento de las muertes en el trabajo. Así, mientras que el número de accidentes que causaron baja disminuyó en un 22,3% y que el de los que no han producido incapacidad temporal también ha caído en un 28,3%, 751 accidentes acabaron con el fallecimiento de la persona trabajadora, lo que supone 30 muertes más que en el 2019.

El sindicato pone de manifiesto que la COVID-19, además de tener un impacto fatal sobre la vida de muchas personas, ha puesto de relieve las inasumibles deficiencias en la gestión de riesgos laborales en las empresas, especialmente en lo relativo a los riesgos psicosociales.

Hace hincapié en que los sobreesfuerzos son la primera causa de accidente de trabajo con baja en jornada laboral (144.526 casos). Por su parte, los accidentes de trabajo mortales fueron, principalmente, a causa de los infartos y derrames cerebrales (244 fallecimientos), que están fuertemente ligados a los riesgos psicosociales.

Se está incumpliendo la normativa en materia de prevención de riesgos laborales

UGT denuncia que en 156.665 casos de accidentes con baja en jornada (194 de ellos mortales) no se había realizado la evaluación de riesgos laborales obligatoria según la Ley 31/1995.

El sindicato considera inaceptable que las empresas contribuyan a aumentar una cifra de accidentes que ya es excesivamente alta de por sí. En el 2020, subraya, se produjeron 473.753 accidentes con baja durante la jornada laboral entre trabajadores asalariados, y 31.775 entre trabajadores por cuenta propia (lo que supone un descenso del 22,9% y del 11,5%, respectivamente). Del total de accidentes con baja en jornada, 3.645 fueron graves y 634 mortales, por lo que se produjeron 689 accidentes graves menos, pero 73 mortales más.

En consecuencia, contrariamente a lo que se pudiera esperar, la incidencia de los accidentes mortales ocurridos durante la jornada laboral aumenta en un 15,9%, hasta los 3,49 accidentes por cada cien mil trabajadores. Las personas trabajadoras de más de 60 años y los que se encuentran entre los 55 y los 59 son los que mayor incidencia presentan en accidentes mortales en jornada (con 6,95 y 6,48 accidentes por cada cien mil trabajadores). La juventud, probablemente debido a la precariedad de los trabajos a los que consigue acceder, sufre la mayor incidencia de accidentes con baja en jornada. Para los varones entre 16 y 19 esta es de 5.799,9 y para los que están entre los 20 y los 24 es de 4.573,6 accidentes por cada cien mil trabajadores.

UGT hace hincapié en que esta asociación entre siniestralidad y precariedad es continua. Se hace especialmente palpable, además de en el caso de los jóvenes, en el de los trabajadores y las trabajadoras temporales y en el de los trabajos precarios en los que se obliga a cumplir unos objetivos irrealizables en un período de tiempo mínimo.

Así, los asalariados con contratos temporales presentan una incidencia superior a los que tienen contratos indefinidos (3.972 accidentes por cien mil trabajadores frente a 2.286). Por otra parte, los accidentes de tráfico, fueron la primera causa de accidente in itinere con 36.139 casos y 109 fallecimientos.

Andalucía (76.084), Cataluña (75.806) y Madrid (57.654) son las tres comunidades autónomas que presentan un mayor número de accidentes de trabajo con baja en jornada laboral. Las muertes incrementan en mayor medida en Castilla y León, con 20 muertes más, Castilla- La Mancha (17) y País Vasco y Andalucía (16 muertes más en cada una).

La industria manufacturera es la que presenta un mayor número de accidentes con baja en jornada (79.982), seguida por la construcción (70.997) y el comercio (60.157). Esto, subraya UGT, implica el descenso de accidentes en todas las secciones de actividad; sin embargo, se registran incrementos de los accidentes mortales en la industria manufacturera (21 muertes más) y en la agricultura, ganadería, silvicultura y pesca (34). Además, en las actividades sanitarias y de servicios sociales, que fueron las más tensionadas durante la pandemia, aumentó en un 12,5% el número de accidentes y en 20 personas el número de muertes.

La organización sindical declara que durante el 2020 solo se han calificado como accidente de trabajo 13.454 contagios por COVID, de los cuales 42 fueron graves y 28, mortales. Las actividades sanitarias y servicios sociales, altamente precarizadas debido a las políticas de recortes, son las que presentan la mayor cantidad de accidentes de trabajo por este motivo con 13.056 casos (24 mortales).

UGT urge a articular un Plan de choque contra la siniestralidad laboral

Expone que la externalización generalizada de la gestión preventiva de los centros de trabajo, unida a la precarización de las condiciones de trabajo (que incluye la inestabilidad en el empleo, la alta temporalidad y la parcialidad involuntaria), hace que no se garantice la seguridad y salud de las personas trabajadoras en sus puestos de trabajo.

Por tanto, el sindicato insta al Gobierno a abrir una mesa de diálogo social en materia de siniestralidad laboral para acordar medidas urgentes que pongan fin a esta situación, que pone en peligro la salud y la vida de miles de trabajadores y trabajadoras.

Esta mesa debe abordar de manera inmediata la derogación de la reforma laboral, que favoreció la instauración de un mercado laboral precarizado. Además, debe prestar especial atención a la protección de la salud mental, que se ha visto gravemente dañada debido al miedo al despido y al estrés laboral asociado a las jornadas interminables, a la imposibilidad de desconectar y al aumento de la carga de trabajo que ha traído el trabajo en remoto. Es crucial, así mismo, el refuerzo de la Inspección de Trabajo, que debe ser dotada de mayores recursos materiales y humanos para incrementar las actuaciones de oficio en las empresas.

Finalmente, la organización sindical reitera su propuesta de articular un Plan de choque contra la siniestralidad laboral a nivel nacional. Entre las principales líneas del mismo no puede faltar la reducción de la incidencia de los riesgos psicosociales y la creación de la figura del Delegado/a Territorial y/o Delegados/as sectoriales de prevención a través de la negociación colectiva, pues es un hecho de sobra probado que los centros de trabajo sindicalizados son lugares de trabajo mucho más seguros.